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Innovando en Chile: ¿Por dónde partir?
La Tercera, Domingo 10 de diciembre de 2006

La creación de valor: la innovación no es más que el desarrollo de mejores propuestas de valor, en un mundo cambiante. La innovación no es un lujo que se podrán dar las empresas de gran nivel. Por el contrario, innovar se ha convertido en un requisito para crecer y para hacer sustentable cualquier proyecto empresarial.
Tener la decisión de innovar es una cosa, pero saber innovar es otra. En una época en que la tecnología cambia tan rápida y profundamente; en que las modas y tendencias se comunican por todo el planeta a la velocidad de internet, las formas establecidas de hacer las cosas están bajo permanente amenaza. En la sociedad del conocimiento y la información, quién hace las tareas y conoce las oportunidades que surgen de los avances de la ciencia y la tecnología está en mucho mejor pie para innovar que alguien que piensa que el periodo de estudios se acabó al recibirse de alguna profesión.

En el siglo XXI, el desafío de mantenerse al día resulta insoslayable; investigación y desarrollo pueden sonar términos académicos y grandilocuentes, pero con el enfoque correcto y en su medida adecuada, son elementos básicos que una empresa moderna no puede evitar si pretende mantener viva su propuesta de valor. No está en las tradiciones de nuestro sistema productivo, pero más nos vale aprender más ciencia, más matemáticas, más sobre las aplicaciones de la computación. En innovación no existe el parto sin dolor.

Algunas preguntas relevantes: ¿Cuándo fue la última vez que asistió a una feria internacional relacionada con los mercados en los que está presente? ¿Ha hecho el esfuerzo por averiguar cómo podrían incidir sobre su negocio los desarrollos recientes en tecnologías de información y comunicaciones? ¿Qué cosa sabe hacer mejor usted que su competidor más peligroso o más admirado? Y, más concreto todavía, ¿cuánto utiliza su empresa las oportunidades que ofrece el Sence?

Innovar supone riesgos y dificultades. Pese a ello, el no innovar implica en nuestros tiempos la certeza de fracasar. La tarea de innovar se ve facilitada grandemente, cuando una organización cuenta con un "champion" dispuesto a asumir el liderazgo que permita a la organización tener un norte claro y un compromiso a todo evento, para hacer de la innovación una fuente permanente de creación y mejora de las propuesta de valor. Tal vez sea este un buen momento para preguntarse, en su caso personal, cuál asiento le queda más cómodo: el de pasajero o el de conductor en los agitados, pero fascinantes caminos de la innovación.


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