Con 18 años de experiencia en investigaciones en acuicultura, Roberto Flores, postuló a la convocatoria del primer Concurso organizado por la Fundación Copec-Universidad Católica cuando esta actividad era solo el primer paso de un gran sueño. Su idea, aprovechar un recurso de gran valor en el exterior y también por quienes la conocen aquí, la perla “mabe” de abalón rojo que se obtiene de condiciones inmejorables en la X región de nuestro país. Para el mexicano, el negocio estaba claro: producir y comercializar dichas perlas a joyerías de fino trabajo para elaborar orfebrería de gran calidad tanto en Chile como en el extranjero, además de abrir el nicho para distribuidores de piedras semipreciosas. Ningún orfebre que se precie de serlo podría negarse a combinar perfectas imperfecciones en superficie, forma y color de esta perla tan exótica con sus tradicionales metales preciosos.
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